Cada mujer llega a terapia con una historia diferente. Por eso no creo en procesos rígidos ni en soluciones iguales para todas. Mi forma de trabajar se adapta a tus necesidades, tus experiencias y tus objetivos.
Utilizo un enfoque integrador basado en herramientas psicológicas, especialmente técnicas procedentes de la Terapia Cognitivo-Conductual y las terapias de tercera generación. Más allá de cualquier técnica, considero fundamentales la escucha, la empatía y la creación de un espacio seguro.
Mis pilares: resiliencia y empoderamiento
Para mí, sanar no significa simplemente superar una experiencia dolorosa. Significa comprenderla, integrar lo aprendido y recuperar la capacidad de elegir cómo queremos vivir. El empoderamiento no consiste en poder con todo, sino en reconocer nuestras necesidades, respetar nuestros límites y recuperar el control sobre nuestras decisiones.